Educación
prohibida parece un término que denomina a
la educación de cierto países sin recursos, a la discriminación de algunas
personas al acceso a una educación o a una educación parcial. Sin embargo, no
es sino tras el visionado de esta película documental, cuando nos damos cuenta
de que quizás la educación que hemos recibido y se está recibiendo no es todo
lo libre, creativa, educativa y verdaderamente formativa como nos hacen creer. Prohibir, literalmente significa vedar,
impedir el uso de algo; pero, ¿qué es ese algo?, ¿La educación que recibimos es
legítima, veraz, real y suficiente?
Esta película nos da diferentes visiones e ideas de centros
y educadores que se atreven a pensar en una educación diferente a la
tradicional, la cual, con claros ejemplos, demuestran que no es la mejor y que
en muchos casos no funciona.
Usando un símil tan conocido como el mito de la caverna se
nos da a entender que el alumno solo conoce una realidad que es la aprendida en
el aula, pero que se debe volver al aula tras pisar la realidad, para demostrar
que hay más mundo detrás de todo esto, que se debe compartir cada experiencia
de fuera dentro de las aulas, que solo así se transforma la realidad. La realidad no es, por tanto, algo inamovible,
más bien, cada uno tiene una percepción y ella misma cambia continuamente, de
ahí la importancia de “tocarla” y compartirla con todos.
La educación es uno de los pilares más importante de la
sociedad, está en boca de todos, miramos a modelos extranjeros y modificamos leyes
de educación antes de que la ley anterior hubiera podido dar sus frutos. Tenemos
una idea de escuela común, que no se dedica a la excelencia, sino a lo homogéneo,
sin darse cuenta de que eso va contra natura, la sociedad al igual que la escuela
y sus individuos, bien sean profesores, bien sean alumnos, son diversos y cada
uno de ellos produce una riqueza cultural diferente.
No es por tanto el alumno el que fracasa, sino el sistema,
porque se busca el desarrollo curricular, no el personal. Se tienda a generalizar
no se suele individualizar.
Es el tema de la evaluación, el que parece ser la única manera
de probar y definir una persona, pero ¿un
número me define?, ¿define el tipo de persona que soy?, ¿Hay ganadores y
perdedores?, ¿Estamos ante un partido de fútbol? Parece que importa el número
que sacamos y no el porqué. No importa más que el examen no el sujeto.
Al final enseñar se transforma en un proceso de reproducción
simbólica en el que el docente “vomita” información y el alumno la intenta
almacenar. Lo que es triste no es solo que los niños, no quieran que el lunes
llegue para volver a la escuela, sino que muchos profesores tampoco. Y si nadie
cree en el colegio y la educación, ¿cómo se salva la sociedad?
Seguimos con los símiles. En la película encontramos un
espacio con aulas llenas de mesas y sillas rígidas y separadas, puertas
cerradas, escaleras, ventanales, pasillos vacíos, se limita el acceso
voluntario a ir al lavabo, se hacen largas colas para entrar, salir, comer, se
usa un timbre para avisar del fin o el principio de una actividad. ¿Todo esto
no responde a la imagen de una cárcel? Pues no, esto es un colegio. De ahí que
otra cuestión relativa a este tema sea, ¿En
el colegio se adiestra o se enseña?
El origen de la educación pública laica y gratuita fue
inventado. En la antigua Grecia existían
la educación ateniense, institución libre, de reflexión y pensamiento y la espartana, enfocada al éxito
militar donde la mediocridad era duramente castigada. En la
Edad Media la cultura residía, y por tanto
la educación, en la iglesia. Fue en el
siglo XVIII cuando el Despotismo Ilustrado
crea el concepto de Escuela Pública. ¿El
principio, pues, de nuestra educación radica en un despotismo cuya expectativa
era la de crear un pueblo dócil, obediente y diseñar súbditos, dirigida a moldear el parecer ciudadano? Es curioso, siguiendo
nuestros ejemplos, que los que financiaron esta escuela en un principio, principio
que tuvo lugar junto con la revolución industria, fueran empresarios. Se crean supuestos
obreros inteligentes o pequeños personas que respondan a un timbre y una cadena
de trabajo.
Otro apartado importante de la educación son los contenidos.
Los contenidos del currículo muchas veces no lo hacen docentes sino
administrativos, y el profesor en lugar de una persona intelectual y
librepensadora se convierte en un funcionario al que se le obliga que hacer y qué
enseñar. Ya no interesa el individuo y otro tipo de educación esta película la
considera “prohibida”.
La escuela deja de significar o de ser sinónimo de educación.
Ya no se conoce al ser intrínseco. Este individuo ( el alumno, el ciudadano, el
niño, el adolescente, en definitiva, la persona), tiene sentimientos, ideas y
creatividad que se ve mermada. En el visionado se confirma algo alarmante y
peligroso: Si a los cinco años de edad, el
98 % de los niños tienen el potencial para ser genios y a los veinte años solo
el 10 %, se infiere que la escuela
moldea cada uno de sus cerebros, los aplana y aplasta para que no solo no
destaquen sino que sus expectativas al igual que su potencial sea el mismo para
todos.
La
viñeta que aparece a continuación, es más que apropiada para este párrafo. No
todos tenemos las mismas capacidades, pero aún así se nos exige exactamente lo
mismo, ¿No es ridículo? La respuesta es evidente, razón por la cual deberíamos
plantearnos el tema de la evaluación, y más aún el tema del fin de la educación
como algo más subjetivo.
Se tiene la tendencia a hacer creer que hay que tener un título.
¿Para qué?, ¿Para trabajar, para ser “útil” en la sociedad?,
¿Para llegar a alguien en la vida? ¿ Eso
significa que una persona de once año no es nada, no importa nada, ni es
miembro de la sociedad?. Si creemos que hasta que no se acaban los estudios o hasta
que una persona no se coloca profesionalmente no es nadie en la vida, igual el
problema no lo tienen los niños, sino los adultos y la sociedad que de veras
cree eso. Una persona, ya sea niño,
adulto o anciano, es muy importante individualmente para la sociedad, es algo
un ser único, con unas ideas, sueños, y potencial inigualable. El problema
viene cuando ser diferente empieza a ser malo, cuando el que pregunta es un
estorbo, y cuando no se potencian las capacidades, sino que se busca ser
corriente.
Se debe crear misterios como los que, Poe, Doyle o Christie
crearon, gracias a los cuales se quiere
llegar cuanto antes al final de una
historia jugosa. El misterio debería ser la misma razón, por la que queramos ir a clase al día siguiente
emocionados por saber qué nos depara el
colegio, el instituto o los profesores.
En los últimos años, ya que se ha demostrado que se estudia
para ser, se estudia para tener un trabajo, es decir, se estudia por motivos
socio-económicos, se crean diferentes tipos de educaciones diferentes de la
tradicional , cada vez más condicionada por presiones sociales, políticas, económicas
y cada vez menos enfocada a las ganas de saber. Aparecen nuevas visiones educativas como por
ejemplo, a educación en casa, la educación sin escuela, la educación
cooperativa, democrática, viva…
Una última reflexión que sería bueno hacer sería, estamos
tan cegados intentando adivinar el futuro de nuestros niños que nos perdemos el
presente. Ya está bien de calificaciones que no reflejan lo que de verdad
importa, imposiciones absurdas, títulos sin conocimientos. Probemos nuevas fórmulas,
no pensemos tanto en la meta como en el afecto, creamos en lo que hacemos y no
lo hagamos por inercia, demostremos que los políticos, administrativos y que
hasta la sociedad se equivoca con las escuelas y la educación, demostremos que
con pasión se llega mucho más lejos que con un millón de títulos, que la
educación es tanto un derecho como un deber, pero que también es algo mucho más
importante: es ilusión y son ganas por conocer, conocerse y avanzar personalmente.


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